La prensa francesa es el método más indulgente que existe: no necesita filtro de papel, no requiere técnica de vertido y perdona los errores. También es el que más cuerpo entrega, porque los aceites del café pasan directo a la taza en vez de quedarse en el papel.
Lo que necesitas
- Café de molienda gruesa, parecida a la sal de mar
- Agua entre 92 y 96 °C
- Una prensa francesa
- Idealmente, una balanza
La proporción
La regla que funciona es 60 gramos de café por litro de agua. Para una prensa de 600 ml, eso son unos 36 g de café. Si no tienes balanza, aproxima con seis cucharadas soperas rasas.
Más café no da mejor taza: da una taza turbia y amarga. Menos café da agua con color.
Paso a paso
- Calienta la prensa con un poco de agua caliente y deschándala. Evita que el vidrio te robe temperatura.
- Agrega el café molido grueso en el fondo.
- Vierte el doble de agua que café (unos 70 ml) y espera 30 segundos. El café va a burbujear: eso es CO2 escapando y es señal de que el tueste es fresco.
- Completa con el resto del agua, en círculos, sin apurarse.
- Tapa sin presionar y espera 4 minutos.
- Rompe la costra de arriba con una cuchara y retira la espuma si quieres una taza más limpia.
- Baja el émbolo despacio, sin forzar. Si cuesta mucho, la molienda está muy fina.
- Sirve de inmediato. Si queda café en la prensa, sigue extrayéndose y se pone amargo.
Los tres errores más comunes
Agua hirviendo. El agua recién hervida quema el café y saca amargor. Espera un minuto después de que hierva.
Molienda muy fina. Atasca el filtro, deja barro en el fondo de la taza y sobreextrae. Si tu café sale amargo y turbio, es esto.
Dejar el café en la prensa. Sirve todo apenas termines, aunque sea a una jarra.
Qué café usar
La prensa francesa realza el dulzor y los aromas, así que se lleva muy bien con cafés de perfil equilibrado. Nuestro Tradizionale es el que mejor se luce en este método. Si prefieres una taza más potente y con más cuerpo, el Intenso también funciona bien, siempre con molienda gruesa.